Fotografía de VINCENT MINOR

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

domingo, 25 de septiembre de 2016

Ana Patricia Moya: Píldoras de papel (y 3):



EPÍLOGO

Cierro el libro
del cuento de mi vida.
He obviado que hubo y hay más gorrinos,

                                    pero yo ya estoy hasta el coño:
que se queden encerrados en su fábulas.







Sólo nos queda escribir,
                      aferrarnos a las palabras
como botes salvavidas que te aíslan
de territorio hostil,

porque Dios es un incompetente
sin aliento, incapaz de responder a los dilemas,

para reclamar que somos animales
sin domesticar, que aúllan y rugen
cuando nos descarnan las heridas,
                               que nos tornamos sumisos
cuando una mano dulce e inocente
acaricia nuestras garras.

Sólo nos queda escribir
testamentos únicos de supervivencia
para escapar de la locura,

                                para dar sentido a tanto dolor.



Ana Patricia Moya. Píldoras de papel. Huerta & Fierro Editores, 2016.


Poesía Nórdica (113): Hans-Evert Renérius:





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MALLORCA

La libertad del sol iluminada incierta.

El vuelo del sol encuentra su camino.

Los rayos de sol se queman contra la espalda de la noche.

El mar del sol se choca en una playa
como sobre tu piel, tu vida, tus días.

El sol puede liberar un corazón que huye.

El sol puede calentar las piedras que llevas.

Pero también quemar profundas heridas
en la tierra roja del dolor.



Hans-Evert Renérius.

Varios Autores. Poesía Sueca Contemporánea. Ediciones de Baile del Sol, 2011.

Traducción de Hebert Abimorad.



sábado, 24 de septiembre de 2016

Óscar Alonso Pardo: Mordiendo el polvo (2):



BASTONES

Sentados en un banco
ya poco les queda
con que calentarse.

El sol de la mañana,
alguna aventura del pasado
y esa mujer que cruza la acera
bajo la atenta mirada de sus bastones








EL BAR DE ABAJO

Me he dado por vencido,
sé que es difícil asumirlo
pero al final he sucumbido a sus encantos.

En el bar de abajo la vida vale muy poco;
un botellín en la mano y a través de la noche
tu triste mirada empañando los cristales.



Óscar Alonso Pardo. Mordiendo el polvo. Edición de Autor, 2016.



Luis Larraya: Ahora que mis musas beben Mahou (3):








[HIC SUNT DRACONES.]

Durante el medievo
se convirtió en costumbre
advertir a los viajeros,
en los mapas,
del comienzo de los territorios inexplorados
y de sus peligros
utilizando una indicación en latín:

"Hic sunt dracones."

Hoy es once de diciembre de dos mil quince,
mi padre cumple sesenta y cinco años,
yo tengo treinta y ocho,
cinco meses
y nueve días.

Ya está.

Aquí hay dragones.



Luis Larraya. Ahora que mis musas beben Mahou. Lapsus Calami, mayo de 2016.


Poesía Nórdica (112): Ulf Karl Olov Nilsson:




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ENTERRADO VIVO

Mi vida era normal pero todo se echó a perder cuando
fui enterrado vivo.

Me levantaba por la mañana, desayunaba
y me cepillaba los dientes
pero luego fui enterrado vivo.

Tomaba el bus hacia y desde el trabajo pero luego
fui enterrado vivo.

Jugaba al tenis de mesa, fútbol, andaba en bicicleta, leía libros
y me soleaba en los veranos, limpiaba, hacía la comida, dormía
muy bien por las noches
pero luego fui de todas maneras enterrado vivo.

Mi vida era buena en general, era práctico, me libré del hambre
y la pobreza pero no me libré que me enterraran vivo.

Había sólo una cosa que quería evitar en mi vida y era
que fuese enterrado vivo.

Le pedí al médico que controlara si estaba realmente muerto
porque no quería que me enterraran vivo.

Le dije al médico que no sólo haga un control de rutina,
como tomar el pulso y controlar las pupilas sino que haga
un control riguroso y exhaustivo que realmente no de ninguna
manera vivía o podría comenzar a vivir y que no existía riesgo
que fuese enterrado vivo.

Le dije a mi esposa que debería velar mi cuerpo muerto el tiempo
suficiente para asegurarse de que nunca despertaría en el ataúd
y descubra que fui enterrado vivo.

Pero a pesar de todos mis esfuerzos, fui enterrado vivo.

La mayor parte de mi vida fue normal pero no el final
que fui enterrado vivo.

Me libré del robo, asesinato y maltrato, me libré de la tortura,
la silla eléctrica, la horca, el fusilamiento y romperme la rótula,
pero finalmente, fui enterrado vivo.

Me libré de la cárcel pero fui enterrado vivo.

Me libré de la guerra, pero no me libré de ser enterrado vivo.
Lo único que no quería era despertar a dos metros bajo tierra
y notar que yo no era
un cadáver sino un cuerpo enterrado vivo.

Pienso en mi vida ahora que estoy aquí y enterrado vivo.



Ulf Karl Olov Nilsson.

Varios Autores. Poesía Sueca Contemporánea. Ediciones de Baile del Sol, 2011.

Traducción de Hebert Abimorad.


viernes, 23 de septiembre de 2016

Jack Kerouac: Mundo soplado por el viento (1):








DOMINGO 22. - Otro pensamiento que ayuda al escritor mientras trabaja - déjenle escribir su novela "de la manera que le gustaría escribir una novela". Eso ayuda muchísimo para liberarse de los grilletes de las dudas personales y esa especie de desconfianza que conduce a la revisión continua, al cálculo en demasía, a la preocupación por el "que dirán los demás". Mira tu propio trabajo y di: ¡Es obra de mi propio corazón! Porque después de todo eso es y ese es el punto - es una pena que esto acabe siendo eliminado por el bien de una fuerza individual. A pesar de todos estos despreocupados consejos, hoy avancé lentamente, pero nada mal, trabajando en la versión final del capítulo. No me siento muy en forma. Oh y qué montón de disparates podría escribir esta mañana sobre mi miedo a no poder escribir, soy un ignorante, y lo que es peor, soy un idiota que trata de acabar algo que posiblemente nunca acabe. ¡Pero está en mi voluntad, en mi corazón! Al diablo con todas estas asquerosas dudas. Las desafío y las escupo. ¡Merde!



Jack Kerouac. Mundo soplado por el viento. Diarios 1947-1954. Editores Argentinos, septiembre de 2015. Introducción y notas de Douglas Brinkley. Traducción de Martín Abadía. Foto de tapa: Allen Ginsberg/Corbis.

Óscar Alonso Pardo: Mordiendo el polvo (1):



COMO JOHN WAYNE

Me miró a los ojos y me dijo que ya no me quería
que no aguantaba más mis borracheras.

Miré hacia el suelo, escupí, me di la vuelta
y como John Wayne en Centauros del desierto
crucé el umbral de la puerta,
con el horizonte al fondo
como un testigo más de mi derrota.






MI PATRIA

El único himno en el que creo
es en las nanas de mi madre.

La única bandera que defiendo
es con un parche en el ojo
y una espada de madera.

No tengo miedo,
un ejército de peluches
me acompaña.



Óscar Alonso Pardo. Mordiendo el polvo. Edición de Autor, 2016.