Dibujo de BEGOÑA CASÁÑEZ CLEMENTE

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

miércoles, 22 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (65): Galway Kinnell:




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LA PROMESA

Cuando el amante
se va, la promesa aunque
rota permanece, ese
rastro de eternidad que el amor
esparce entre nosotros
se mantiene, para dar
dignidad al sufrimiento
e intensificarlo.



Galway Kinnell.


Varios Autores. Al diablo con el amor. Punto de Lectura, julio de 2007. Selección de Mary D. Esselman y Elizabeth Ash Vélez. Traducción de Raquel Vázquez Ramil. 








Poesía Norteamericana (64): Ai (2):




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TODO: ELOY, ARIZONA, 1956

Esta choza, donde mi niño duerme de espaldas
así como el sabueso le enseñó;
camino, zebra negra, con una franja blanca;
moneda en mi bolsillo para chicle;
crees que eres todo lo que tengo.
Pero cuando el camión se detiene
y sale el conductor,
me siento a la sombra y meneo cada dedo
dejando la mano para lo último.

Él es llaves, llantas, un fuego encendido en su vientre
en el café de adelante.
Soy uñas rojas de los pies, corpiño azul ceñido,
combinación negra.
Es mío esta noche. No lo conozco.
Sólo puede herirme por pedazos.



Ai.


Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll. 

martes, 21 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (63): Gregory Orr:



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CASAS DERRUMBADAS

En el bosque, al norte de Nueva York,
un muchacho busca los cimientos
de casas derrumbadas.

Escarba con las manos
bajo capas de hojas y tierra sucia,
buscando botellas viejas.
Se las lleva a su madre
que las lava en el fregadero
y las pone en el pretil de la ventana
donde relampaguean verdes y azules.

Años más tarde se detiene
en la noche ante una casa en ruinas.
Se arrodilla junto a un hoyo y mira hacia abajo:
hay agua al fondo del pozo,
una luna luna negra; el rostro de su madre
flota en la superficie.



Gregory Orr.

Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.


Poesía Norteamericana (62): Beth Ann Fennelly:







AL PEDÍRSELE UN BONITO RECUERDO DE SU PADRE,
LE VIENE A LA MENTE EL CAMPO WRIGLEY

Si bebía bajo el sol era distinto:
no podía ser malo. Repentino, loco,
atacado de risa me compraba
dos helados diciendo, Uno para cada mano.

Medio inning caliente lamía el Buen Humor
que me escurría por las muñecas. Mi madre-ave
antes, al llenarme los bolsillos de bloqueador,
me lo advierte: Ten cuidado.

Así, atrapada en sus rodillas, sostenía
su Estilo Antiguo en ambas manos,
y él salpicaba mis mejillas de loción
canturreando Mi princesita india.

Home run: las velludas nucas de adelante
saltaron, muslos arrancados de las verdes gradas
para unirse al violento festejo. Papá
me apretaba y decía, Ten cuidado,

ten cuidado. Pero, ¿por qué tener cuidado
si su grueso brazo me rodeaba los hombros,
bajo un sol alto y sonriente, como un home run,
en la esquina superior derecha del cielo?



Beth Ann Fennelly.

Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Ana Elena González Treviño.


Javier Vayá Albert: Ascendiendo a lo hondo (2):







LIMBO

Supongo que estarás ocupada
con lo que sea que haga la gente cuerda,
cosas como vivir
o al menos intentarlo.
Debe ser viernes, sábado o lunes en el mundo
mientras yo me dedico a escribirte
versos onanistas para mantenerte de este lado.
Absurdamente de mi lado.
Y te lloro, me masturbo, te venero,
cualquier cosa que te retenga aquí.
Aunque sea una forma corrupta de recuerdo.
Garabateo agradecidos espectros,
emisarios raquíticos que envío en manada
a escarbar en la superficie
en busca de algún rastro de tu agua.
Migajas de luz, resquicios de magia,
con los que alimentar la eternidad
de los segundos sin ti.
Supongo que estarás ocupada
con lo que sea que hace la gente viva,
cosas como mantener la cordura
o al menos intentarlo.
No sé qué día es en este limbo que me he fabricado
a tu divina imagen e improbable semejanza.
En este búnker que niega mi existencia
en favor de la tuya.
Mientras me dedico a escribir versos
que tan solo quieren ser agradecidas misivas
por el regalo de haber asistido alguna vez
a una porción del milagro de tus días.



Javier Vayá Albert. Ascendiendo a lo hondo. El Petit Editor, enero de 2017.


lunes, 20 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (61): Sherman Alexie:




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LA EXAGERACIÓN DE LA DESESPERANZA

Abro la puerta

(esta chica india escribe que su hermano trató de colgarse
con un cinturón apenas dos semanas de que su otro hermano se colgó

y este indio nos dice que cuando estaba en el internado
cinco sacerdotes se lo llevaron a un cuarto de atrás y lo violaron varias veces

y esta india sin hogar se dedica a pedir limosna, y cuando le pregunto
por su tribu, me dice que anda caliente y se agacha delante de mí

y este indio sin hogar es tío de un indio
que escribe para un gran periódico de la ciudad, así que ahora ya los conozco
a los dos

y este niño indio llora cuando se sienta con nosotros a la mesa
porque nunca supo lo que era que su familia se sentara en la misma mesa

y esta india le nació a una india
que la vendió por un seis de cerveza y un paquete de cigarros

y este poeta indio tirita debajo de la autopista
y pide limosna para juntar el suciente dinero para comprar lápiz y papel

y este chico que bailó en el festival pierde el sentido
y se despierta desnudo, sin recordar lo que pasó la noche anterior, y todo
su atuendo ha desaparecido

y esta es mi hermana, que espera por años un águila, se lad an,
y la guarda con sus primos, que luego le dicen que desapareció

y este es mi padre, cuya madre murió de tuberculosis
no mucho después de que él nació, y por eso mi padre ha de oír fantasmas que tosen

y esta es mi abuela que vio, antes de que llegaran los blancos
tres cuervos de cuello alto, y supo que iba a cambiar nuestro Dios)

e invito al viento a entrar.



Sherman Alexie.


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Gabriel Linares González.


Poesía Norteamericana (60): Diane Thiel:




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CAMPO MINADO

Corría con su amigo de ciudad en ciudad.
Estaban en algún ligar entre Praga y Dresde.
Él tenía catorce años. Su amigo era más veloz
y conocía un atajo que podían tomar entre los campos.
Dijo que cultivaban lechugas en uno de ellos,
y no habían comido en todo el día. Su amigo se adelantó corriendo,
cual conejo desmandado entre la hierba;
giró la cabeza, miró hacia atrás una vez
y su cuerpo quedó esparcido por todo el campo.

Mi padre nos lo contó, una noche,
y luego siguió cenando.

Los llevaba consigo, los campos minados.
Los cargaba bajo sus buenas intenciones.
Nos los dio, en todo el peso de su ira,
en los moretones que nos cubríamos con las mangas.
En la manera en que lanzaba cosas contra la pared:
una radio, que si siquiera era nuestra;
un melón que, una vez, se partió como cabeza.
En la manera en que todavía esperamos, años después y a continentes de distancia,
que algo explote en cualquier momento,
para seguir corriendo solos
con una visión así
solo unos segundos detrás.



Diane Thiel


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Mario Murgia Elizalde.