Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

viernes, 28 de abril de 2017

Poesía Norteamericana (78): Sara Teasdale: Canciones de amor (2):



GENEROSIDAD

Ataste con fuerza las sandalias en mis pies,
    me ofreciste pan y vino,
me llevaste bajo el sol y las estrellas,
    y el mundo entero fue mío.

Oh, desanuda mis sandalias,
    no sabes lo que estás haciendo;
todo mi mundo está en tus brazos,
    tú eres mi sol y mis estrellas.







OTROS HOMBRES

Cuando hablo con otros hombres
    siempre pienso en ti.
Tus palabras son más vivas que las suya
    y también más amables.

Cuando miro a otros hombres
    deseo que tu rostro esté allí,
con tus ojos grises y tu piel oscura
    y tu revuelto pelo negro.

Cuando pienso en otros hombres,
    soñando sola durante el día,
pienso en ti como un fuerte viento
    que se lleva lejos mis sueños.



Sara Teasdale. Canciones de amor. Harpo Libros, marzo 2017. Traducción de María Ramos.

jueves, 27 de abril de 2017

Poesía Norteamericana (77): Henry Wadsworth Longfellow:



ÚLTIMA THULE

Con vientos favorables sobre mares
soleados, zarpamos a la tierra
de manzanas de oro, a las Hespérides.
Mas, ah, esto fue hace ya mucho tiempo.

Qué lejos desde entonces los océanos
nos llevaron del país de los sueños,
la tierra de ficción y de verdad,
¡la Atlántida de nuestra juventud!

¿Adónde, ah, adónde? ¿No son éstas
las Órcadas de eternas tempestades,
do chilla la gaviota, y grandes olas
rompen sobre una costa de naufragios?

¡Última Thule! ¡Ínsula remota!
Aquí en tus ensenadas por un tiempo,
arriadas las velas, descansamos
de la búsqueda sin fin, interminable.



Henru Wadsworth Longfellow.

Varios Autores. Poe y otros cuervos. Primeros poetas norteamericanos. Mono Azul Editora, 2006. Traducción de Antonio Rivera Taravillo.

miércoles, 26 de abril de 2017

Isabel Alamar: Cantos al camino:



V

Me busqué
entre las flores y no me encontré,
me busqué entre sus espinas y tampoco
pero un día me busqué en la raíz
misma de todas las cosas y allí estaba yo.


XIV

Mi biografía se escribe sola:
unas cuantas olas de aquí
para allá, algunas conchas
rotas y un manojo de arena
intempestiva que a veces
me emborrona los ojos
y entonces no puedo ver
a nada ni a nadie más allá.






LVIII

Es el poeta
un animal de luz que sostiene
versos entre tus manos y abre
puertas y ventanas con el latido
de su corazón.


LXVI

Recuerdo que miré el paisaje
con la luz que nos da el viento
cuando no nos ciega los ojos
y entonces lo vi todo claro:
tenemos al menos dos vidas
o incluso siete como los gatos.
Así que deja que tu corazón se llene
poco a poco de flores rojas y fluya.






CXXXVII

A veces luces, a veces sombras
entre los árboles semiocultos del camino.
Que me deje la lluvia hablar con el sol
sobre las estrellas de mi firmamento.
Y si es necesario, paso página de nieve,
de espuma, de lluvia o de lo que haga falta.


CLXXXV

Juegos de lluvia:
de la copa del árbol
caen las gotas
a las hojas más bajas
y de allí al suelo.



Isabel Alamar. Cantos al camino. Playa de Ákaba, febrero de 2017. Prólogo: Jaime Siles. Fotografía de cubierta: Antonio Sanz.



Poesía Norteamericana (76): Sara Teasdale: Canciones de amor (1):



INTERCAMBIO

La vida vende su belleza,
    todo lo hermoso y espléndido,
olas azules palideciendo en un acantilado,
    el ascendente fuego que vibra y canta
y rostros de niños mirando hacia arriba
sosteniendo el asombro como si fuese una copa.

La vida vende su belleza,
    música como una curva dorada,
el olor de los pinos bajo la lluvia,
    ojos que te aman, brazos que te protegen
y para el silencioso placer de tu espíritu
pensamientos sagrados que iluminan la noche.

Gasta todo lo que tengas en la belleza,
    cómprala y no mires el coste;
por una blanca hora de paz
    vale la pena un año de lucha,
y por una breve bocanada de éxtasis
entrega todo lo que has sido o podrías ser.







UNA NOCHE DE INVIERNO

Los cristales de mi ventana se llenan de escarcha,
    el mundo es muy frío esta noche,
la luna es cruel y el viento
    es una hiriente espada de doble filo.

Que Dios se apiade de quienes no tienen hogar,
    de los mendigos que vagan de un lugar a otro;
que Dios se apiade de los pobres que esta noche
    recorren calles nevadas bajo la luz de los faroles.

Mi habitación es como un poco de junio,
    cálida, con las cortinas bien cerradas,
pero en algún lugar, como un niño abandonado,
    mi corazón está llorando en el frío.



Sara Teasdale. Canciones de amor. Harpo Libros, marzo 2017. Prólogo y corrección de estilo: María Sotomayor y Marcus Versus. Correcciones: Olga Albert. Traducción de María Ramos.


martes, 25 de abril de 2017

María Rosa Serdio: Caudal de Azar. Haikus:



Sea la luz
la que hable de ti mismo.
Sea esa luz.

********************

Las golondrinas.
Catorce visitantes.
Tendal sin pinzas.

********************

Crece la hiedra
al balcón de tu nombre
y se le enreda.






Canta el gorrión,
gira un mundo de ropas,
cuenta la madre.

***********************

Abrir el día
como una nuez perfecta
y hacer dos barcos.

***********************

Desde la noche
la voz honda del alma
de los mineros.






La tarde bulle
en silencio de hormigas.
Horas de tierra.

***********************

Tus manos graves.
Últimas mariposas
contra el ocaso.

***********************

Año del tigre.
Era hermosa la noche.
Habló el amor.



María Rosa Serdio. Caudal de Azar. Haikus. Bajamar Editores, 2016. Prólogo: Hilario Barrero.


Poesía Norteamericana (75): Michael Wigglesworth:



¿SOY YO, SEÑOR, TU BOLSA LLENA?

¿Soy yo, Señor, tu bolsa llena,
que en la mina o en la ceca tú refinas?
Cuéntame como tuyo, que no sea
baño de oro sobre interior de cobre.
De la piedra de toque temo el tacto
que pruebe lo superfluo de mi oro.

¿Es que me has acuñado con tu sello?
Apenas pueden ver mis turbios ojos.
Sé tú los anteojos con que lea
tu imagen e inscripción en mí grabadas.
Si la luz de tu imagen me corona,
seré un ángel dorado entre tus manos.

Sea mi alma tu plancha, y que tu imagen
luzca en el pan de oro de su círculo.
Y pon doradas letras en su borde:
tu inscripción de sagrados caracteres.
Yo seré tu dinero, y tú mi hacienda.
Permite que sea tu ángel, Señor.



Michael Wigglesworth.


Varios Autores. Poe y otros cuervos. Primeros poetas norteamericanos. Mono Azul Editora, 2006. Traducción de Antonio Rivero Taravillo.

lunes, 24 de abril de 2017

Miguel Ángel Gómez: La polilla oblicua:



V

Atranco puertas
arrojo cada llave.
Tú estás conmigo.






LA PESADILLA ATROZ DE VIVIR

Ciervo es el recuerdo, cielo es la flor
que no perdona y me asalta
como una página que acorrala mi ser.
Cae contra los hombres
disparo en la nieve
que me ladra o no me ladra
día a día, soy un silencio
que se escapa sin labios.
Ah ciervo que hiere la noche
con sus interminables siluetas
y yo me quedo solo
en la tierra cruel de la memoria.







IDILIO

Yo soy el suplicio del pájaro y tú la muñeca que aúlla
(decirlo así, escribirlo así, sin miedo al tópico).
Nos conforta por dentro la obstinación
en que estamos perdidos, extraviados,
sueñas, sueñas, donde ya no hay viento.
Como niños esquizofrénicos danzamos
en el trapecio del silencio.
Yo soy el suplicio del pájaro y tú la muñeca que aúlla.



Miguel Ángel Gómez. La polilla oblicua. Bajamar Editores, 2017. Prólogo de Diego Medrano.  De la ilustración de portada: Sara R. Cabeza. De la fotografía de solapa: Lara Sánchez.